DE UN PUESTO A UN CLÁSICO

Todo empezó en 1998, con un medio tanque convertido en parrilla y mucho esfuerzo.

Don Héctor D'Amico sabía dos cosas: asar pollo de manera excepcional y entender que el viajero de la Ruta 9 necesitaba algo mejor que un sándwich de estación de servicio. La idea era simple: comida caliente, sabrosa y servida a tiempo para no retrasar el viaje.

Nuestra Misión Hoy

Nuestra esencia no cambió. Queremos seguir siendo ese oasis en el asfalto. Ese lugar donde el transportista frena porque sabe que el remolque entra cómodo, o donde la familia en viaje empieza sus vacaciones con el pie derecho.

Por eso, mantenemos el fuego prendido todo el día y la cerveza (sin alcohol para el que maneja) siempre helada.